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¿A quién? ¿Cuándo? y ¿Para qué? Los retos de las campañas de salida.


Alejandro Suárez Bautista*

Resulta difícil hoy en día encontrar a un amigo o conocido que no haya sido víctima del "Telemarketing" o las llamadas de "Cobradores" poco capacitados, con datos equivocados, agresivos o demasiado pasivos, que llaman a diario o cada tres días para vender la misma tarjeta de crédito, que saben nuestras vidas, o buscan a otra persona; que llaman al trabajo y dejan recados con quien sea.

Lo más preocupante de esas llamadas es que normalmente son de empresas que dicen que se preocupan mucho por sus clientes, o que ofrecen los mejores productos o servicios, y todos los comentarios que se generan alrededor de estos contactos sólo sirven para afectar la imagen de la empresa o del producto en cuestión.

Entonces, ¿hay que dejar de llamar para vender o cobrar? La respuesta es obvia: ninguna empresa que haya visto resultados económicos positivos en una campaña de salida va a dejar de llamar para vender sus productos o servicios. O bien, ninguna empresa que cuente con clientes morosos va a dejar de llamar para cobrar. El reto es este: el cómo, cuándo, para qué y a qué hora hablar para solicitar algo, ya sea la atención a una venta, el compromiso de pago o tan sencillo como responder una encuesta telefónica, logrando captar la atención, el respeto y el reconocimiento de un cliente para lograr el objetivo que buscamos.

La diferencia entre pedir y dar es radical e involucra múltiples recursos que deberán de convivir como una maquinaria de reloj para lograr el objetivo final; dichos recursos existen y muchas empresas los usan día a día en sus estrategias. Para nosotros es lo que conocemos como "Las mejores prácticas en los centros de llamadas de salida".

El producto
Lo primero y más importante al iniciar el diseño de una campaña de salida es preguntarnos ¿Para qué vamos a hablar? ¿Qué buscamos obtener? ¿Se puede LOGRAR por teléfono?, etc.. No todo lo que queramos hacer es susceptible de hacerse por teléfono; no todo es susceptible de hacerse solamente por teléfono y, más aún, depende del momento el que el teléfono sea el medio conveniente. Más que diseñar una estrategia de Telemarketing, lo que se requiere es una estrategia de Marketing integral, que muchas veces integre Correo Directo, detección de hábitos de consumo de nuestros clientes e incluso complejos procesos que sirvan para sustentar una venta o una promesa de pago por teléfono.

De igual forma, es importante definir cuáles son los objetivos y qué es lo que queremos lograr antes de lanzar una campaña de salida. Dichos objetivos pueden variar dramáticamente la forma en como estamos acostumbrados a hacer negocios; por ejemplo, pensemos que hoy en día estamos acostumbrados a recibir las típicas llamadas de salida para vender tarjetas de crédito, pero ¿qué pasaría si un día alguien detecta que parte de nuestros hábitos de consumo se basan en ordenar pizzas cuando exista un evento deportivo y el día que juega nuestro equipo favorito recibimos una llamada ofreciéndonos la pizza que acostumbramos comprar, lista para ser entregada en nuestra casa a un precio preferencial? O bien, imaginemos que alguien consigue detectar que en un aniversario de bodas acostumbramos viajar, y días antes nos contactan para ofrecernos un paquete especial a buenos precios y a lugares donde no hemos viajado.

El éxito de una campaña de salida no solamente depende de hablar o de tener los mejores vendedores o cobradores al teléfono; depende de una planeación integral, enfocada a un segmento de clientes específico y con necesidades diferentes en momentos diferentes. El integrar el producto adecuado para ser ofrecido a la persona adecuada y en el momento adecuado, determinará el éxito de una campaña de salida.

Interno o Outsourcing
Una vez que hemos definido qué es lo que vamos a vender y a quién se lo queremos vender, una de las preguntas más frecuentes es si conviene hacerlo internamente en la empresa o darlo en Outsourcing. Ambas estrategias tienen su lado bueno y su lado malo, y no solamente dependerán de un factor aislado el tomar la decisión.

¿Pero cuando tomar la opción de interno o la de darlo en Outsourcing? La respuesta a esta pregunta depende mucho del tipo de empresa. No olvidemos que el objetivo de una organización es diseñar productos y servicios que sean idóneos para sus consumidores y competitivamente diferenciados. No necesariamente una empresa es exitosa por ser la mejor en realizar todas las actividades en casa, sino por ser la mejor en escoger a la persona más adecuada y con mayor experiencia para realizar dichas actividades. De aquí surge el problema de la decisión, muchas veces una empresa de Outsourcing que se dedica a realizar ventas por teléfono puede tener mejor infraestructura, mejores procesos de selección, capacitación e implantación de campañas de salida, pero no tiene los recursos para planear cómo vender mejor nuestros productos, ni determinar quiénes son los más adecuados para comprarlos; éste es un trabajo que debemos hacer en casa.

Cuando logramos definir un esquema mixto, en el cual la empresa sea la que diseña la estrategia, define perfectamente a quién y cuándo le quiere vender, está abierta para hacer modificaciones a la estrategia en forma ágil en base a los resultados y deja que el Outsourcer sea el que la ejecute con el mejor personal, tecnología y comprensión de las necesidades de la empresa, seguramente será una campaña exitosa. Sin embargo, si la empresa deja la estrategia en manos del Outsourcer, o bien el Outsourcer deja las decisiones de la ejecución en manos de la empresa, la campaña será altamente propensa al fracaso.

El saber diferenciar las fortalezas y debilidades al realizar una campaña interna o externamente, es condición del éxito. Escoger a los Outsourcers adecuados en base a un arduo proceso de selección resulta fundamental. Normalmente el modelo de negocio que más gusta es el basado en riesgo, pero si le damos un modelo abierto a un Outsourcer sin controlar a quién, cuándo y cómo se le va a hablar, seguramente el que saldrá perdiendo será el cliente final y, por consecuencia, la empresa que contrató al Outsourcer.

Las bases de datos
La información se ha reconocido hoy en día como uno de los activos más preciados de muchas empresas. Sin embargo, irónicamente, muy pocas de ellas saben cómo explotarla adecuadamente y cómo mantener la información actualizada e integral dentro de sus registros. En los últimos 5 años hemos escuchado por todos lados la palabra "CRM" (Customer Relationship Management), y detrás de todo el misterio que guarda esta palabra y la excentricidad que se le ha dado por los proveedores de tecnología en los últimos años, podemos englobarla en: la capacidad de detectar las necesidades de nuestros clientes en base a los ofrecimientos que nuestra empresa le proporciona, así como el poder ofrecerles por cualquier canal de interacción con nosotros la misma cara de la empresa, con el objetivo de poder mejorar la rentabilidad de nuestras empresas, ya sea vendiendo productos adicionales o bien haciendo un mejor uso de los productos con los que cuentan nuestros clientes actualmente. Imaginemos que iniciamos una campaña de venta de Tarjeta de Crédito, y mientras se le habla al cliente para vendérsela, éste se encuentra con un pago atrasado en su crédito hipotecario o ya cuenta con dicha Tarjeta. Por tal motivo, es indispensable que antes de iniciar una campaña de salida se valide perfectamente a quién se le va a llamar y cuál es su situación con la empresa. Registrar todos y cada uno de los contactos con nuestros clientes y el resultado de dichos contactos para usarlos posteriormente es lo que logra cerrar el círculo del "CRM". Las empresas que llaman y tiran la información de esas llamadas gastarán mas y trabajarán el doble, con un éxito inferior al de una empresa que centra al cliente con respecto a la empresa.

La aplicación
La aplicación es mucho más que una sola pantalla o un script; es la capacidad de integrar en un solo lugar la estrategia de la campaña, con la visión integral del cliente que permita agilidad para deducir y velocidad para responder a diferentes necesidades o circunstancias, de tal manera que sea realmente un contribuyente real a la gestión. Lo más interesante, desde mi punto de vista, es que los sistemas muchas veces son diseñados por los programadores y no por los usuarios. Las limitantes técnicas nos llevan, muchas veces, a tener que memorizar miles de códigos (F1, F5, etc.) en pantallas negras y complicadas que hacen que los gestores telefónicos se enfoquen más en encontrar la información que en detectar una necesidad. El uso excesivo o el estricto apego a los scripts anulan la posibilidad de encontrar variables durante el transcurso de una llamada para lograr un objetivo. Difícilmente todas las variantes que pueden existir en la conducta de un consumidor podrán ser resumidas en un script. Sin embargo, el uso de ciertas reglas y partes del proceso resultan importantes en lo general. El combinar un script o guión con una aplicación integral y amigable que nos permita detectar las necesidades del cliente, es uno de los elementos más importantes para generar campañas de salida exitosas.

El marcaje
Hay muchas formas de ejecutar una campaña de salida y no todas son susceptibles de ser automatizadas. Frecuentemente los sistemas de "Marcaje" han sido mal conceptualizados en el mercado, y esto ocurre porque no siempre se tiene como punto de partida al cliente, porque no todas las campañas pueden ser ejecutadas por un sistema de este tipo y porque el implementar una tecnología de estas características requiere de una administración mucho más organizada que la que existe en un ambiente manual. ¿Pero cuándo conviene utilizar una tecnología de éstas? En primer lugar, se recomienda cuando las empresas cuentan con miles de registros a los cuales se quiere contactar. En promedio, un sistema de marcación puede llegar a generar 160 contactos efectivos al día por ejecutivo, mientras que en forma manual los estándares máximos de contactos efectivos giran alrededor de entre 60 a 80 por día. En segundo lugar, conviene cuando hay un grupo de ejecutivos entre 5 y 10 como mínimo, dedicados al cien por ciento a realizar llamadas de salida. Un sistema así puede generar un incremento en la productividad de alrededor de 100% como mínimo. También es importante un sistema de marcaje cuando las llamadas de salida que se realizan no son excesivamente largas (mayores a 8 minutos en promedio), ya que se eliminan todos los tiempos muertos que ocurren para contactar una voz humana; por lo tanto, si no existen muchos de estos tiempos "muertos", difícilmente lograrán incrementar considerablemente la productividad. Lo que logra un sistema de marcaje es convertir un centro de llamadas de salida en un centro de llamadas de entrada, dado que se elimina el trabajo de localizar a las personas, incrementando la productividad y mejorando sustancialmente el desempeño de una campaña. Existen múltiples sistemas de marcaje y se usan en el mercado palabras como "Power Dialer", "Predictive Dialer", etc. Sin embargo, lo más importante al seleccionar una tecnología de éstas es que se oriente al cliente, con el máximo nivel de productividad de nuestros agentes. Es decir que, cuando se están realizando las llamadas, eviten marcar si no hay un gestor disponible para contestarle al cliente. Este es uno de los elementos que genera mayor descontento. El estándar internacional indica que deberá existir un máximo de 4% de llamadas abandonadas por el cliente.

El management
Tanto en una campaña de venta como en una de cobranza, la motivación juega uno de los factores más importantes en el éxito de la misma. Realizar 180 llamadas al día para lograr, por ejemplo, éxito en un 5% de las llamadas, significa que el gestor realizó 171 llamadas sin conseguir un logro. Esta labor continúa durante 22 días laborales al mes y resulta altamente estresante para los gestores. El tener un programa de reconocimiento adecuado tanto para los agentes como para los supervisores que haga sentir a los primeros la importancia de sus logros, es una garantía para continuar generando éxitos o fracasar a causa de la desmotivación del personal. En la gran mayoría de los centros de atención los supervisores son los que fueron los mejores agentes. ¿Pero los mejores en qué? No se requiere tanto que el supervisor sea el mejor en conocimiento de los productos, ese rol lo deben de desempeñar la capacitación y las aplicaciones; más bien se requiere que el supervisor sea el mejor motivador y el que logre desarrollar las capacidades de su equipo. Medir al supervisor en base al desempeño de su equipo puede ser un arma de dos filos: si cuenta con la personalidad adecuada logrará desarrollar las capacidades de su equipo, pero si no es así, se puede generar una alta rotación de personal, descontento general y, por lo tanto, que no se logren los resultados esperados. Calificar a un supervisor no sólo por la cantidad de ventas sino también por la cantidad de gestores que logra desarrollar, la menor rotación o el mejor desempeño de su equipo, es un buen parámetro para medir en base a éxitos integrales de desarrollo del equipo.

Los agentes
Habilidad es algo muy diferente a conocimientos. En muchos centros telefónicos existen planes de rotación de áreas o procesos de selección basados en conocimientos y no en habilidades. En general, esto es porque resulta más fácil medir los primeros. Sin embargo, en los centros de llamadas de salida no todos los agentes cuentan con las mismas habilidades. Para vender o cobrar requieren ciertas habilidades específicas como la intuición, persuasión, empatía, etc. Cuando se contrata o cambia de un área de servicio a clientes al mejor gestor en conocimientos a un área de Telemarketing o Cobranza esperando ver grandes ventas, se puede provocar uno de los principales factores de desmotivación. Contar con un proceso de selección, ya sea interno o externo, basado en habilidades para la función que se espera desempeñar, resulta ser uno de los retos más importantes de un área exitosa de "outbound". Al generar múltiples desbordes de áreas diferentes, por ejemplo, de servicio a clientes a telemarketing, se da lugar a situaciones muy complicadas; sin embargo, desbordar llamadas de entrada de cobranza con llamadas de salida de cobranza resulta altamente productivo.

La capacitación
Ya hemos hablado de las aplicaciones y de lo amigables que éstas deben ser. Sin embargo, resulta interesante llegar a un curso de capacitación de un centro de contacto y encontrarnos con una serie de esfuerzos muy complejos sobre el uso de herramientas, cuando la capacitación debería estar orientada fundamentalmente a dos cosas principales. La primera es el conocimiento del producto y de la competencia. No hay nada peor que hablar para vender o cobrar un producto que no se conoce a detalle: cómo funciona, quiénes son susceptibles de aprovecharlo, con quiénes competimos, cuál es el entorno del producto, casos de éxito, etc. Todo esto daría al gestor armas para lograr éxito en las campañas de salida. El segundo elemento fundamental en la capacitación son las habilidades que hay que desarrollar. Contar con técnicas de ventas o de cobranza que le transmitirán al gestor facultades para usar las armas que adquirieron al momento de conocer el producto. La realización de coaching con los gestores poniendo casos de éxito en llamadas del mismo tipo, enseñándoles sus errores durante la realización de las llamadas, y dándoles ejemplos claros y concretos de las áreas a mejorar durante la gestión, permitirán en caso de que se haga recurrente, que el proceso de mejora continua sea integral, logrando con esto que los gestores tengan mayores éxitos y que la motivación del grupo crezca.

Los resultados
La toma de decisiones ágiles en los resultados de una campaña de salida identificando los orígenes y las posibles consecuencias, resulta una de las labores más interesantes y a la vez complicadas. El mundo de los números es enorme y más en un centro de contacto automatizado, donde hay miles de factores que se pueden llegar a medir pero no muchos de ellos nos generan valor. El tener la capacidad de generar un único factor que hable por sí solo del desempeño de la campaña y que nos pueda llevar en cascada al detalle de los orígenes y las posibles consecuencias, puede llegar a representar miles de dólares invertidos en tiempo y recursos que pudieron haber sido disminuidos tomando la decisión precisa en el momento adecuado. Sin embargo, esta no es una labor fácil porque muchas veces estos resultados provienen de múltiples fuentes de datos, como pueden ser sistemas de marcaje, sistemas de ventas, sistemas de monitoreo de calidad, sistemas de facturación, sistemas de workflow, etc.. Hoy en día existen en el mercado soluciones tecnológicas que permiten integrar múltiples fuentes de datos para llegar a un solo resultado, logrando con esto tomar decisiones precisas en el momento adecuado.

La retroalimentación
El último elemento, fundamental en el correcto desempeño de una campaña de salida, es la retroalimentación a todos los niveles, en aspectos tales como los resultados históricos de la gestión del cliente; los resultados del Agente por parte del Supervisor; los resultados de la campaña a todos los involucrados, incluidos los que diseñaron la estrategia; la percepción del cliente hacia la empresa por medio de encuestas, etc.. No es posible determinar las fallas y las áreas de mejora si no existen medios adecuados para proporcionar la retroalimentación en todos los niveles que permita el diseñar una nueva estrategia dirigida al segmento de clientes más adecuado, con agentes más capacitados y mejor motivados escuchando las opiniones de los clientes.

El reto en general se llama rentabilidad, convertir más por medio de la mejor utilización de los recursos disponibles.


*Alejandro Suárez Bautista, Manta Consulting Services asuarezb@mantasystems.com

 
 
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