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La deseable soledad de los jarawa |
Laura Reinking |
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| Enero 7, 2005. Han habitado miles de años en
la selva de las islas Andamán, sólo son
250, y después del tsunami una delegación
de siete estableció contacto con las autoridades
locales para avisar que están bien y desean que
los dejemos en paz. Los jarawa --quienes sobreviven como
una de las tribus más “primitivas”
y aisladas que aún existen en el mundo a pesar
de la depredación que el mundo moderno está
haciendo de su entorno-- son, de acuerdo a mis estimaciones,
quizá las personas más alejadas de los Protocolos
Internet y de la convergencia tecnológica que podamos
imaginar. |
| Los jarawa comen puerco, semillas y pescado, miel y
plátanos verdes, visten amuletos y poca ropa. Se
enferman si, durante alguna rara intrusión de turistas
en su ámbito, les toman una foto. “Mi mundo
es la selva. El mundo de ustedes es afuera. No nos gusta
la gente de afuera”, explicó Ashu, uno de
aquellos que salieron brevemente a la civilización
después de la gran marejada. Parece que su conocimiento
de las señales en el viento y el mar les permitieron
anticipar el tsunami y sobrevivir las olas. |
| A veces siento nostalgia de esa vida que imagino simple,
aunque los cazadores y taladores ilegales estén
acabando con ella. Comento a Veronique que hay ocasiones
cuando, como los jarawa, sólo deseo que me dejen
en paz en mi selva interior. Ella, por el contrario, bulle
de entusiasmo por la globalización y me habla de
los enormes descubrimientos que tan sólo en estos
dos meses está realizando el hombre gracias a la
tecnología. Pone más azúcar a su
café y enumera algunos: |
| “Uno: al fin están haciendo una resonancia
magnética a la momia de Tutankamón, para
ver de qué murió ese joven faraón
quien vivió rodeado de intrigas hace más
de tres milenios, asunto que me ha tenido en ascuas desde
mi niñez. Dos: un grupo internacional de académicos
explora el cráter Chicxulub en el Golfo de México,
con el fin de saber más sobre el impacto del gran
meteorito que causó la extinción de los
dinosaurios y la mitad de las especies al impactar la
tierra hace unos 65 millones de años. Tres: la
sonda Cassini transmite información desde Titán,
una de las lunas de Saturno, y gracias a los Protocolos
Internet hemos podido ver sus mares de metano líquido
e incluso escuchar el sonido de su viento, que se encuentra
a más de 900 millones de millas de distancia,”
explica Vero. |
| Para mi amiga, que suele tener arrebatos de cursilería,
los ejemplos anteriores nos deben animar a que este año
nos exploremos profundamente a nosotros mismos y “aquellas
experiencias que, como un tsunami o el meteorito de Chicxulub,
han dejado profunda huella en nuestra vida o, como lo
hicimos en Titán, podamos escuchar nuestros vientos
interiores”. Añade que 2005 será particularmente
significativo (al menos para ella) ya que arranca el Año
Einstein, pues celebramos el centenario de la Teoría
de la Relatividad y el cincuentenario de la muerte de
este científico quien fuera alguna vez retratado
cuando sacaba irreverentemente la lengua, quizá
la mejor actitud ante cualquier problema. Vero cree que
todo es relativo, de manera que vale la pena apreciar
la vida desde el mejor ángulo y ejercer el mayor
cariño y tolerancia hacia los demás. |
| “Nunca habíamos tenido tal
cantidad de información en la punta de nuestros
dedos”, me dice. “Google, el operador del
motor de búsqueda más popular del mundo,
acaba de anunciar que, en equipo con las más renombradas
bibliotecas de Estados Unidos y la Universidad de Oxford,
empezará a digitalizar decenas de miles de páginas
diariamente para que éstas sean accesibles en Internet,
en lo que sería un paso fundamental para la creación
de una biblioteca global virtual en la cual todos podríamos
un día acceder libremente a todos los textos del
mundo”. |
| Por mi parte, anticipo con alegría poder adentrarme
en esa selva digital de palabras, en la que, como modernos
jarawa, tendremos que aprender a sobrevivir. El reto consistirá
en saber evaluar la enorme cantidad de material disponible,
de infinidad de fuentes, y a organizar, interpretar y
utilizar ese tsunami de información. |
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